LA HORA SAGRADA Ana Marcela Logioio *** CAPÍTULO 1: UN CUARTO PROPIO -Intro- Y uno hierve de entusiasmo y cerrando el libro con una especie de reverencia como si fuera algo muy preciado, un refugio al que podrá recurrir mientras viva, vuelve a ponerlo en el estante… V. WOOLF Cuando Otilia le dijo que sí a Arturo, lo hizo bajo una condición: vivieran donde vivieran, una pared debía estar destinada exclusivamente a su biblioteca. Y así fue como, durante los 45 años que compartió su vida con su Arturo querido y sus hijas adoradas, Inés y Pilar, se aseguró una puerta de escape nocturna a través de la cual vivió otras vidas, se enamoró sin ser infiel, viajó sin pasaporte, derribó sus alambrados mentales y corrió libre por esa pared infinita. Y fue hacia esa pared ni bien llegó del entierro de Arturo. Quería estar sola. Estaba bien. Los últimos meses de esa enfermedad de mierda les habían dado tiempo para hablar, des...
Con este encuentro, termina el Capítulo 2: ORGULLO Y PREJUICIO (inspirado en citas de la novela homónima de la gran novelista Jane Austen) Solamente el más profundo de los amores me convencería de casarme. Es por eso que terminaré como una vieja solterona. J. AUSTEN El miércoles que le siguió a ese fin de semana lleno de fines y principios tuvo a Coca como cuentista central. Nunca habían visto a su querida amiga tan enérgica, verborrágica, feliz. Vale agregar el detalle de que llegó a las seis de la mano de Aurelio, quien estaba también en paz luego de haber hablado con Anita y de haber recibido un abrazo de hija que quiere a su padre bien. Feliz. Otilia y Teté estaban tan contentas que casi rompen la regla sagrada de “en este espacio hay lugar sólo para tres”. Pero se contuvieron. Necesitaban estar solas para escuchar, procesar y disfrutar. Gran sorpresa fue la historia de Francisco y Ceci. Coca ...
Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad. J. AUSTEN Ésta fue la frase con la que iniciaron su encuentro las tres el miércoles siguiente. Coca tenía mucho más para contarles porque esa misma frase era la que le había dado fuerzas para hablar con Matías y Francisco el domingo siguiente a ese miércoles liberador en el que había desembuchado todo ante sus hermanas de la vida, como las presentaba ante desconocidos. Ante un dilema, Coca siempre había seguido el mismo patrón: primero, lo ponía sobre la mesa de los miércoles para ver qué pensaban ellas. Dependiendo de las conclusiones a las que llegaba, el jueves o viernes lo hablaba con Polo, y si esto involucraba a sus hijos, durante el fin de semana lo hablaban los dos con ellos. A Otilia siempre le había sorprendido esta dinámica porque ella generalmente hablaba todo primero con Arturo. Y había cosas que sus amigas a veces ni se enteraban. ...
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