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LA HORA SAGRADA (Capítulo 5: Amigos por el Viento - Semana 2)

  A nuestro lado, pasan papeles escritos con una letra que creemos reconocer. El cielo se mueve más rápido que las horas. Y lo peor es que nadie sabe si, alguna vez, regresará la calma. L. BODOC   El miércoles llegó como boca de desagüe vital para una Otilia que estaba empachada de palabras.   Tanto para decir.   Tanto para contar.   Tanto para comenzar a masticar para, quizás, en algún momento, poder digerir sin pataleta al corazón. El fin de semana había sido muy especial.   Inés había decidido pasarlo con su mamá, Benita había quedado al cuidado de su padre. Y Pili se les había unido el domingo.   O sea, domingo de tres.   Y ahora, ese número tan mágico de nuevo presente en el cuarto, con las tres listas para esa hora sagrada semanal tan vital y oportuna. El número tres.   ¡Cuántas veces había visto a sus queridos alumnos y alumnas abrir los ojos grandes ante el análisis de ese número perfecto! Tres.   Pasado, presen...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 5: Amigos por el Viento - Semana 1)

  CAPÍTULO 5:   AMIGOS POR EL VIENTO   A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. L. BODOC   Esa imagen del cuento de la gran e inmortal Liliana Bodoc la despeinó el día que Inés vino a buscar a Benita y le dijo: -          Le acaban de proponer un proyecto a Felipe en Madrid, ma… Otilia había pasado por tempestades, la habían sacudido colas de ciclones y sabía lo que era que se te abriera la tierra de golpe ante tus piés pero este relámpago inesperado la paralizó.   No supo qué responder. Al menos, decidió que ése tenía que ser el cuento de la semana para la hora sagrada.   Mail, archivo de PDF y a procesar.   Y a abrir las ventanas y dejar que arrase con lo que tiene que arrasar.   ***   Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojos con ...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 4: Un Elefante Ocupa Mucho Espacio - Semana 2)

  - ¿Se puede saber para qué haremos huelga? –gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá. - ¡Al fin una buena pregunta! –exclamó Víctor entusiasmado… E. BORNEMANN   -           -  Abu, ¿Vos hiciste alguna vez una huelga? -           -  ¿Alguna vez los animales votaron y así eligieron al león como rey? -           -  ¿Por qué acá el que da las órdenes es el elefante y no el león? -           -  ¿Qué es lo divertido de ver un tigre saltando un aro de fuego? -           -  Para que Víctor viajara en el avión, ¿tuvieron que sacar todos los asientos? -           -   ¿Cómo sabemos si cuando llegaron a África los hombres malos de ese país no los metieron en jaulas de nuevo?   Y así transcurrieron los días hasta el miércoles siguiente:   con Benita bombardeand...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 4: Un Elefante Ocupa Mucho Espacio - Semana 1)

  CAPÍTULO 4:   UN ELEFANTE OCUPA MUCHO ESPACIO   Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad… E. BORNEMANN   Luego de noches de desvelo y días de profunda exploración del segundo estante, ese que estaba al alcance de su pequeña gigante de un metro de altura, Otilia finalmente decidió cuál sería el libro del mes, ese que compartirían las cuatro. Había decidido que debía ser un libro que las incluyera a todas, uno que como siempre les diera la oportunidad de conectar con ellas mismas para que pudieran hacer lo que siempre le había dicho a sus alumnos y alumnas: “Lean y hagan suyo lo que leen. Dejen que el libro les corra por las venas, dejen que las palabras los afecten, los provoquen, los conmuevan.” Benita tenía sólo 6 añitos pero ya sabía leer.   Y lo hacía muy bien.   Amaba los animales, los de la selva especialmente. Odiaba los zoológicos.   Siempre decía que iba a viajar a África ...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 3: El Ojo de la Mujer - Semana 4)

    Y dios me hizo mujer, (…) y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. G.   BELLI   El miércoles siguiente las encontró livianas a las tres.   Hace tan bien cuando los enigmas eternos dejan de ser enigmas.   Hace tan bien extirpar los males y desintegrarlos en palabras. Hace tan bien tener con quién compartir poesías.   Y a eso se dedicaron entre mates y bombones y limonadas y tecitos y más bombones. “ Y Dios me hizo mujer”, leyó Otilia desde su púlpito de globos aerostáticos que parecían más llenos de aire que nunca , “Compuso mi sangre/y me inyectó con ella/para que irrigara/tomo mi cuerpo;/nacieron así las ideas,/los sueños,/el instinto.” Hablando de nacimientos, se acercaba el cumpleaños de Inés. Felipe le había regalado un crucero así que la gran novedad de la semana era que Benita iba a instalarse con su abuela durante quince días.   Gran festejo gran de las tres abuelas.   Ansiosas, hablaron sobre la no...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 3: El Ojo de la Mujer - Semana 3)

  Irracionales niñas buenas me circundan y danzan sus canciones infantiles contra mí; contra esta mujer hecha y derecha plena esta mujer de pechos en pecho y anchas caderas que, por mi madre y contra ella, me gusta ser. G.   BELLI   El miércoles siguiente, las tres se juntaron como cada semana. Había tanto para seguir procesando entre estas tres mujeres de pechos en pecho y anchas caderas, tantas preguntas tenían pero no querían importunar a esa niña buena que tanto había sufrido en silencio, tantos años, en un purgatorio que no le pertenecía. Pero una vez demolido ese muro de silencio, entre mates, tecitos y limonadas bien frías, Otilia y Coca escucharon con dolor atragantado entre scons de naranja el secreto del secreto: Teté nunca le había contado a su padre lo sucedido. Don Justo, ese juez hecho y derecho, había sobrevivido a su bella Esmeralda y se había dado el lujo de ver a su adorada hija convertirse en una mujer hecha y derecha.  Y ...

LA HORA SAGRADA (Capítulo 3: El Ojo de la Mujer - Semana 2)

    Quedará de nosotros algo más que el gesto o la palabra: este deseo candente de libertad, esta intoxicación,                         se contagia. G.   BELLI   Libertad. Libertad para ser, hacer, decir, no decir.   Esa era una regla implícita entre las tres.   Nunca ninguna debía sentirse obligada a ser, hacer, ni decir nada.   Y eso acordaron Coca y Otilia cuando se acercaba el miércoles. Habían intercambiado un par de mensajes cordiales con Teté en los cuales les había asegurado que se sentía bien, que no se preocuparan.   No podían hacerle caso en esto último. Pero sí podían prometerse a ellas mismas no forzar a Teté a nada.   La mochila que acarreaba debía ser verdaderamente pesada para haberla vencido y ellas estaban dispuestas a ayudarla a llevarla, o a tirarla, pero era Teté la dueña.   Ella debía dar...